El pasado 6 de noviembre del año en curso se llevaron acabo las votaciones municipales en Nicaragua, país gobernado por el autoritario Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) con el dictador Daniel Ortega Saavedra al frente, quien se ha mantenido en el poder desde el año 2007 gracias a tres componentes fundamentales: El uso de la fuerza, los fraudes electorales y la corrupción del Consejo Supremo Electoral. El año pasado haciendo uso de lo antes mencionado, logró garantizarse un cuarto periodo consecutivo y un quinto periodo tomando en cuanta el tiempo que estuvo en el poder en la década de los 80.
En las elecciones presidenciales de 2021 todo apuntaba a que Ortega y toda su maquinaria política darían una contienda sucia para quedarse al frente del gobierno de Nicaragua, y así fue; empezó cancelando personerías jurídicas de partidos políticos opositores, como el Partido Conservador, Partido Renovación Democrática y el Partido Ciudadanos por la Libertad. Sin embargo, estas acciones no fueron suficientes para la ambiciosa dictadura, y al poco tiempo procedió con el insólito encarcelamiento de siete de los precandidatos presidenciales de la oposición, personas que al día de hoy permanecen en prisión.
Un año después, se han llevado a cabo las elecciones municipales para las alcaldías de todos los municipios del país. El FSLN con candidatos que se han reelegido en múltiples ocasiones, se enfrentó en una falsa contienda contra partidos liberales satélites de la misma dictadura, para fingir un proceso democrático claramente inexistente. Así es, la dictadura además de controlar su propio partido político, domina también una serie de supuestos partidos opositores.
De esta forma es que el sandinista Daniel Ortega, se aseguró que sus operadores políticos se mantuvieran en sus cargos para garantizar el control de todas las municipalidades del país, mientras la población opositora, que es la amplia mayoría de los ciudadanos del país, no tiene por ahora más opción que resistir ante estas arbitrariedades, pues tampoco protestar abiertamente es una opción, esto debido a que el dictador y sus fuerzas armadas regulares e irregulares no dudan en asesinar, lastimas, encarcelar o desterrar a cualquiera que se atreva a contrariarlo. Las cifras que manifiesta la Comisión Interamericana de Derechos Humanos son prueba de esto pues proyectan que, desde el estallido de la crisis sociopolítica en el país en el año 2018 hasta la fecha, se contabilizan unas 355 víctimas fatales y más de 150 000 personas exiliadas, pero, además, actualmente se cuenta con al menos 209 nicaragüenses en calidad de prisioneros políticos, incluyendo a los precandidatos políticos que intentaron retar a Ortega en el proceso electoral del año 2021.
La sostenibilidad de esta dictadura radica en el control que tiene sobre las fuerzas armadas, tanto policiales como militares que sirven fielmente al Frente Sandinista del cual Daniel Ortega es su Comandante, y a nivel internacional lo acompañan otras dictaduras como la de Venezuela, Cuba y Rusia, no obstante es una realidad que el fraudulento gobierno de Nicaragua se encuentra aislado del mundo, Estados Unidos y la Unión Europea han reiterado su rechazo y han emitido múltiples sanciones, contra las cuales Ortega y su esposa Rosario Murillo, despotrican cada vez que se les presenta la oportunidad. Lamentablemente la realidad es que Nicaragua pierde una vez más la posibilidad de ejercer libre y trasparentemente su derecho al voto popular, pues la dictadura está aplastado a la democracia con un fraude electoral más.
El presidente de Chile, Gabriel Boric, calificó las elecciones locales en Nicaragua como un proceso electoral “sin libertad”, subrayando la importancia de restablecer las “garantías y libertades democráticas” en el país.
“El domingo se realizaron elecciones municipales en Nicaragua. De 153 alcaldías ‘en disputa’, Ortega ganó las 153. Un proceso electoral que se realiza sin libertad, justicia electoral confiable y opositores presos o proscritos no es democracia en ninguna parte del mundo”, expresó el mandatario chileno en su cuenta de Twitter.
Reiteró su intención de promover en las cumbres internacionales la necesidad de garantizar en Nicaragua el “restablecimiento” de las garantías y libertades democráticas “propias de un Estado de derecho”.