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El bien y el mal, desde los ojos de Soman Chainani

En octubre de este año la película La escuela del bien y del mal, protagonizada por Kerry Washington y Charlize Theron, se mantuvo en el top 10 de las más vistas en Netflix, en más de 80 países. Para muchos lectores significó darles voz y rostro a sus personajes de fantasía preferidos, mientras que otras personas se enteraron, a través de la cinta, que esta producción es la adaptación de la saga que lleva el mismo nombre, escrita por Soman Chainani y que en México circula bajo el sello Urano.

La trama del libro que debutó en 2013 consiste en la vida de dos amigas, Agatha y Sophie, quienes forman parte de una academia que enseña a los jóvenes a ser héroes o villanos. A una le interesa la belleza, desea ser princesa de cuento y es colocada en la Escuela del mal; mientras que la otra, considerada una bruja, es atrevida y valiente es llevada a la Escuela del bien. Ambas se enfrentan a desafíos conforme a sus anhelos naturales y se dan cuenta que necesitan estar juntas para poder sobrellevar las nuevas aventuras.

En sus libros, Chainani hace su propia versión de princesas, príncipes y villanos, proponiendo un giro rebelde y actual de los clásicos cuentos de hadas de Disney, muchos de ellos inspirados en obras literarias de los hermanos Grimm.

La filosofía de Soman, graduado de la licenciatura en Literatura Inglesa por la Universidad de Harvard, se enfoca en que hacer el bien es ser leal a sus instintos, su consciencia y lo que su cuerpo le pide hacer, entretanto hacer el mal es no seguir lo que el interior le dice, es ir contrario, puede ser por “motivos equivocados o intereses”.

Sin temor a expresarlo, el creador de 43 años asegura que su personalidad tiene dos lados: “siempre creí que navegaba entre el bien y el mal, entre la oscuridad y la luz. Escribirlo es una manera de sacar y afrontar lo que vivo en mi interior”, dice.

Basado en sus propias experiencias, cuando hace bromas hirientes a amigos o dice cosas que pueden enfadar a sus padres, manifestando de esa forma su lado maldoso; o cuando siente hacer el bien, brindando la atención que se merecen sus lectores, es que Chainani ha podido transmitir en sus libros la forma más sencilla de ver que los seres humanos tenemos la capacidad de ser ambas y ninguna debe ser enaltecida o juzgada.

Los malos también son exitosos

Una de las responsabilidades más grandes, sobre todo siendo menor de edad, es elegir todos los días hacer el bien o el mal, creyendo que, si se decide por ser buena persona, se triunfará, de lo contrario, habrá oscuridad o fracaso, pero, no hay fórmula para ello y en ocasiones hay giros inesperados.

“Pienso que lo importante de esta saga de libros es demostrar que por lo menos mi generación ha crecido muy rápido y forzada, se nos enseñó que si somos buenos siempre ganaremos, lo vemos en películas y libros, y no siempre es cierto en la vida real, hay personas buenas que no ganan o hay finales felices para gente que no es tan buena y no se lo merece.

Lo que quiero decir con mi libro es que un villano también puede ganar, quise hacer un final justo, no predecible, no forzado, sino darle una oportunidad justa a cada lado, de que cualquiera pueda ganar sin importar lo que haga”, explica.

Para Soman es importante, sobre todo que los jóvenes, acepten que pueden tener ambas versiones, sabiendo que en cada decisión que tomen lograrán hacer cosas correctas.

“La escuela se trata de comprometerse a un solo lado, quizá eso te saca un poco de la balanza, justamente de eso se tratan los libros, de saber que no eres solo un lado, sino que todos tenemos oscuridad y luz, y que tenemos un poco de todo y podemos transitar hacia ambas direcciones”, comenta.

Al mencionar la maldad que tiene un ser humano, no quiere decir que la promueva, a lo que se refiere el autor es que es parte del desarrollo individual de cada persona.

“Cuando digo que los villanos ganan significa que han encontrado un balance dentro de ellos, que se dan cuenta que no son malos totalmente, sino que hicieron un proceso de mejoría, así como también hay personas que hacen cosas malas en nombre del bien. El verdadero éxito es encontrar un final feliz que es descubrirte a ti mismo, que tienes ambas partes y tratar de navegar hacia qué es lo correcto”, afirma.

El cine también es su pasión

Chainani estudió el Programa de Cine MFA en la Universidad de Columbia y ha dirigido cortometrajes. En la adaptación de su libro a película, se involucró aconsejando en el proceso y tuvo presencia en el espacio de grabación.

“La película siempre es diferente al libro, no tiene que tener absolutamente todo, creo que lo más frustrante es que había escenas que sí estaban en el guion y al final, por la edición, no estuvieron, pero me las prometieron”, comenta.

La escena, dice Soman, es parte del libro y hasta se filmó: “es cuando Agatha, una de los personajes principales, descubre que es hermosa con la ayuda del hada madrina, misma que hace que todos la vean hermosa. Cuando ella se ve en él espejo descubre que no ha cambiado nada, siempre fue hermosa.

“Es algo que le faltó a la película al final, que quizá era un poco del corazón o esencia de la historia”, afirma.

Caminando con sus lectores

A Soman le gusta disfrutar cada etapa, cuando tiene en mente una historia, se propone escribir y a paso lento, se imagina quiénes podrían ser sus futuros lectores.

“Realmente no sé para quién escribo hasta que estoy a la mitad de la historia y aparece el o la posible lectora: una persona de 14 años, alguien más grande o quizá un niño. No hay una fórmula exacta, simplemente son historias que conectan”, dice.

Los seis libros y dos precuelas, le han tomado diez años de escritura y ha sido traducido a 32 idiomas.

“Es verdad que han crecido los lectores, pero cada semana salen nuevos que tal vez están en la edad justa para quien se escribió.

“Inicialmente estos libros son para niños de nuevo a 15 años, pero ahora hay gente de nueve a 30 años que los lee porque alguien decidió releerlos años después y encuentran nuevos simbolismos, significados, cosas que quizás se les pasaron siendo más jóvenes y ahora les ayudan más en su día a día”, finaliza.

En La escuela del bien y del mal, Soman Chainani expulsa los estereotipos, olvida la tradicional versión de ser buena o mala persona, se atreve a desafiar normas impuestas durante décadas, teniendo como cómplice, la fantasía.

Con su visión realista y moderna, que alude más a la inclusión de los grupos históricamente discriminados, definitivamente logra hacer sentir más humanos a quienes tienen la oportunidad de leerlo.

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