CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– Cómo se hacían las radionovelas en los cuarenta, antes de que la televisión llegara a México. Cuando a través de la voz y los sonidos se conocían las noticias y se contaban historias. Las radionovelas se escuchaban semana a semana. El melodrama era el género preferido y la moral de su época catalogaba como “quedada” a una mujer de 36 años, como Soledad, la protagonista de una de las historias que nos cuentan en La hora Radio Roma 2.
Estamos ante una cabina de radio de la estación XYZ y los actores se preparan para interpretar su papel, los objetos que utilizarán para hacer los efectos sonoros y el vestuario con el que representarán dos historias de la época: “La Quedada” y “Ramamán”, una parodia del superhéroe mexicano sacado del comic y otra del mundo prehispánico que, a raíz de la desaparición de un jaguar de jade, quiere impedir la invasión de los ixtlapuchis.
El humor está a flor de piel y los autores Camila Brett, Jerónimo Best y Cristóbal Montiel, junto a la dirección de Camila Brett y Artús Chávez, y las interpretaciones de buenos actores, como Ana González Bello, Hamlet Ramírez, Johanna Murillo, Nohemí Espinosa y Miguel Santa Rita, nos hacen disfrutar y convertirnos en espectadores y radioescuchas.
Nos trasladamos a la Época de Oro de la radio y somos partícipes de lo que no se ve; de los actores “trasbambalinas” o fuera del tiempo de grabación. Los preparativos son parte de la función y también las confusiones, los traspiés, las improvisaciones del momento. Porque además cada función se invita a un actor para que interprete un papel, el del actor que no pudo llegar. Él improvisa, ayudado por las indicaciones de todo el elenco, y vemos cómo los mismos actores se sorprenden, ríen discretamente o festejan los recursos con los que se ingenia para hacer sonidos, interpretar papeles o ayudar a otros.
El fondo del escenario es un fabuloso telón de teatro iluminado de azul con el nombre del programa, “La hora Radio Roma”. El telón ambienta el espacio y dos mesas al frente, llenas de objetos para hacer los efectos sonoros. Los actores buscan cómo hacer el sonido de una rana, de la lluvia, de una campanilla avisando la llegada del invitado, el chocar de unas copas, o el abrir y cerrar una puerta; y se acercan a los micrófonos, que se encuentran en primer plano, para reproducir el sonido o interpretar su papel. El espacio escénico está diseñado por Adrián Martínez Frausto y el movimiento de actores es fluido y versátil.
El vestuario, a cargo de Giselle Sandiel, va desde los vestidos clásicos y brillantes de las mujeres a los “disfraces” para representar al héroe que salvará a la Ciudad de México, turbantes y penachos.
La hora Radio Roma 2 concluyó temporada en el Teatro Helénico. Ya en 2015 habían presentado una versión en el Foro Shakespeare, con mucho éxito. En esta temporada participaron actores que habían estado en el 2015-2016 y actores invitados.
La propuesta radiofónica y escénica nos transmite una forma de expresión que, con ingenio, más allá de la digitalidad, inventando sonidos y distintas voces, usan cuerpo y materiales para hacerlo; explotan su capacidad interpretativa para disociar los momentos tragicómicos de la radionovela y los momentos coloquiales fuera de grabación.
Es un deleite presenciar La hora Radio Roma 2.