Pocos intelectuales conocen tan de cerca la revolución nicaragüense como Gioconda Belli (Managua, 1948). Poeta y narradora, la escritora militó en una causa que hoy es una cosa muy distinta a lo que se pensaba, asegura la ganadora de los premios Biblioteca Breve y Sor Juana Inés de la Cruz.
Convencida de la necesidad de evolucionar en ideas y pensamiento, Belli da cuenta de esta transformación y prueba de ello es Luciérnagas: Un libro de ensayos sobre los ensayos de vivir (Seix Barral), un libro donde a partir del espejo de su país reflexiona sobre la escritura y la vida.
¿Cómo trabajaste la recopilación para Luciérnagas?
El libro tiene la cualidad de no abarcarlo todo. Como escritora filtro emociones a través de diferentes imágenes, en este caso es directamente mi pensamiento. Quería dejar ciertas cosas claras de mi vida y de la situación política de Nicaragua actual.
¿Esta claridad se alcanza con el tiempo?
Implicó un proceso que inició en los noventa, cuando comencé a analizar lo que fue la Revolución Sandinista y el experimento socialista en el mundo; cuando se da la caída de la Unión Soviética y la caída del muro. Reflexioné sobre mi opción de izquierda y si bien me sigo considerando, creo que debemos repensar la izquierda.
¿Qué es ser de izquierda hoy?
Para mí implica estar del lado de la gente que tiene menos recursos. En América Latina, me parece que es estar por la justicia social, por la ética, por una renovación de la sociedad, pero claro, ahora cada quien inventa su izquierda. Para mí lo que hoy se llamaba socialdemocracia es lo que más se adecua a lo que es una sociedad funcional.
Se dice que América Latina está virando a la izquierda…
Sí, por el momento quien más me convence con una propuesta de izquierda diferente es Boric, de Chile. Me gusta la idea de Petro, de apostar por una paz total en Colombia, sería histórico. Lo que sí creo que es hace falta consenso en América Latina para abordar temas serios. En su visita al Senado de México Boric dijo que no se puede dejar de lado lo que pasa en Nicaragua y los presos políticos. Tiene que haber una posibilidad para que los presidentes trabajen juntos para abordar los grandes problemas de América Latina y no ignorarlos. Uno de los lastres de la región es el compadrismo. No entiendo como López Obrador puede aceptar lo que pasa en Nicaragua o Venezuela, se necesita una posición más fuerte.
¿Cree que esta complicidad o compadrazgo obedece a una cuestión generacional? Boric, a quien puso como ejemplo, es más joven.
Necesitamos presidentes más jóvenes. Da un poco de pena que los que tienen las edades mayores no puedan renovar su pensamiento, siguen pensando que encarnan esa idea vieja de la izquierda revolucionaria. La revolución, se ha demostrado, no se puede hacer de un día para el otro, es un proceso muy gradual y que tiene que ser democrático, de lo contrario es imposición.
¿Cree en las revoluciones todavía?
Creo en la lenta revolución de los procesos sociales en el mundo, pero detesto el autoritarismo. Estoy consciente de que lo que sucedió en Cuba y Venezuela, y ahí vimos incrementarse la pobreza, la disidencia y la disolución de los países.
En el libro vemos la evolución de su pensamiento político y la incidencia de éste en su obra y también en su vida.
Uno tiene que ser consecuente con lo que piensa y en mi vida he pagado el precio. Ahora estoy exiliada por segunda vez, a estas alturas de mi vida, vivo en Madrid y no puedo regresar a Nicaragua porque estaría presa. Estoy muy triste con lo que está pasando, he dedicado mucho de mi vida a esta lucha pero también me doy cuenta de que mi obra es quizás lo más importante que he hecho. Las mujeres no escribimos mucho ensayo, pero creo que es importante hacerlo porque es un género que muestra al autor en directo. La mejor manera de conocer la vida de una persona es leyendo lo que ha escrito, a final de cuentas es eso lo que va a quedar. La vida de uno es irrelevante, lo importante es lo deja tras su paso.
¿Qué relación tiene con la memoria?
Su belleza radica en como la filtramos y reconstruimos nosotros mismos. Al final refleja al individuo porque es él quien reconstruye lo que la piensa y la recuerda,
¿Cómo ve los movimientos feministas que hay en Chile, Argentina o México?
El tema de los feminicidios me hace pensar que es necesario que los hombres se integren. Los feminicidios tienen que ver con la violencia del hombre hacia la mujer, de modo que los varones que no son violentos y tienen una mayor consciencia tienen que participar en esta lucha social son necesarios. En las marchas quisiera ver hombres enviando mensaje a otros. La violencia contenida es violencia de los hombres que no han podido encontrar su identidad en una situación diferente a la situación de dominación de la mujer. La discordancia no le ha impedido ser lo que es al feminismo.
Boric tiene una posición clara respecto de lo que pasa en Nicaragua, pero ¿ve a Petro o Lula tomando acciones más concretas respecto a Nicaragua?
Todavía no los veo. Petro ha tratado, pero me preocupa, por eso creo que Boric tiene que ser el encargado de llevar la batuta para que haya una posición crítica, sin complicidad y unificada de la izquierda nueva.
¿Esa es la única salida que ve para Nicaragua con presión de América Latina?
No es la única, pero sí creo que se necesita. La población de mi país está siendo reprimida. En los últimos meses y años han salido más de 400 mil personas. Una de las grandes paradojas es que las remesas de la gente que se ha ido han subido y eso ha ayudado a crear un colchón para la dictadura.