Rebelión
Nacional

Mujeres en rebeldía contra las agresiones sexuales en las escuelas

Colectivos de mujeres realizan protestas en varias escuelas con el propósito de que se castigue a profesores y estudiantes que han cometido agresiones sexuales y que se reformen reglamentos y procedimientos de atención a víctimas. En la UAM, donde un paro iniciado en la unidad Cuajimalpa alcanzó ya a toda la institución, las estudiantes advierten que mantendrán su protesta mientras no haya justicia para las agraviadas. Las autoridades de esa universidad destacan a su vez que el diálogo no está roto y se dicen dispuestas a atender los casos, revisar protocolos y combatir la violencia de género.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- La denuncia pública de la violación a una estudiante del plantel Cuajimalpa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y la absolución del agresor por parte de las autoridades universitarias debido a “falta de argumentos” derivó en un paro general en los cinco planteles de esa casa de estudios, paro que ya cumplió tres semanas y que, pese a que las negociaciones han tenido avances, está atorado por la imposibilidad de lograr un diálogo respetuoso entre ambas partes y porque no ha habido acuerdos en algunas de las demandas que las estudiantes consideran fundamentales.

El “estamos hartas de la impunidad” y la sororidad de las estudiantes de la UAM se ha repetido recientemente en otros planteles públicos y privados de nivel medio superior y superior, donde también hay protestas y paros, como en el Colegio de Ciencias y Humanidades Azcapotzalco de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el CETIS 33 y la Universidad del Valle de México (UVM) campus Tlalpan.

A principios de enero pasado, Karen, estudiante de Derecho en la UAM Cuajimalpa, denunció ante las autoridades escolares que su exnovio, identificado como Naoki “N”, abusó sexualmente de ella dentro del plantel el 19 de diciembre de 2022.

El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, la Comisión de Faltas del plantel absolvió al denunciado con el argumento de que “no podían hacer nada”, pues no tenían “suficientes argumentos” y “no había falta qué sancionar”, pese a que él, presuntamente, asumió la culpa.

La estudiante víctima difundió un video en redes sociales en el que contó los hechos y exigió justicia. Así comenzaron las manifestaciones de más estudiantes contra la impunidad, no sólo en ese caso, sino en otros de acoso y hostigamiento sexual cometidos por estudiantes y profesores dentro de las instalaciones. Al día siguiente un grupo de estudiantes tomó las instalaciones del plantel Cuajimalpa y se declaró en paro indefinido. “La UAM encubre violadores”, escribieron en un cartel que luego pegaron en la puerta.

En solidaridad, el 10 de marzo último, estudiantes de las unidades Azcapotzalco, Iztapalapa y Xochimilco tomaron las instalaciones respectivas y acusaron que el de Cuajimalpa no era un caso aislado, pues en sus planteles también hay casos de abuso sexual impunes.

Las manifestantes denunciaron que en la UAM hay mala aplicación de protocolos de atención, revictimización y sanción a las denunciantes, además de falta de capacitación y de perspectiva de género del personal encargado de atender ese tipo de denuncias. El 13 de marzo pasado la unidad Lerma, ubicada en el municipio del mismo nombre en el Estado de México y la única que faltaba de unirse al paro indefinido, se sumó en solidaridad y por sororidad, y también porque acusaron que en el plantel padecen violencia de género.

Al paso de los días las manifestantes entregaron su pliego petitorio específico de cada Unidad y al rector general, José Antonio de los Reyes Heredia.

El 15 de marzo la UAM anunció la expulsión del agresor de Karen por “decisión unánime”, reconoció las “legítimas movilizaciones y exigencias” de las manifestantes y aseguró que no habría represalias ni criminalización en su contra.

En un comunicado, dijo que se inició la integración de un “protocolo único de atención a casos de violencia de género” que contará con la participación de expertas para robustecer los lineamientos y reglamentos de la institución. Y agregó que se comenzó el análisis de las competencias de la Defensoría de Derechos Universitarios y de las Unidades de Género para brindar mejor atención y ofrecer a las alumnas diversos esquemas de protección dentro de las instalaciones.

Las autoridades consideraron que esos ya son avances que responden a las demandas de las estudiantes.

En las rejas de los planteles cerrados lo mismo hay fotografías de hombres acusados de “violadores” o de “acosador y potencial feminicida” que carteles que claman: “No más impunidad”, “No tendrán la comodidad de nuestro silencio”, “Estamos en emergencia por violencia machista”, “¡Fuera violadores y agresores de toda la UAM!”, “No somos delincuentes, somos estudiantes”, “Por una UAM sin violencia de género” y, parafraseando al lema de la institución, “UAM casa abierta a violadores”.

El 29 de marzo último manifestantes y autoridades tuvieron un encuentro en la Unidad Lerma. Por más de dos horas las estudiantes dentro del plantel leyeron las respuestas a las propuestas de las autoridades de cada unidad, quienes escucharon del otro lado de las rejas.

El rector De Los Reyes pidió la palabra, pero las paristas lo increparon por la “actitud de indiferencia y apatía” al recibir sus contrapropuestas. Cuando pudo seguir, reconoció la legitimidad de su movimiento y dijo que las autoridades de la UAM están asumiendo los pendientes en la materia.

Les prometió que estudiarán sus contrarrespuestas y que les propondrían canales de diálogo. Iba a seguir, pero una estudiante le reclamó que les tomaran fotos. El encuentro se terminó cuando corearon: “Que lo vengan a ver, que lo vengan a ver, éste no es un rector, es un machista, es un macho burgués”.

El diálogo no está roto: Rectoría

Tras el encuentro interrumpido, el rector José Antonio de los Reyes Heredia aclara que “de nuestra parte no está roto el canal de diálogo”. En entrevista con Proceso informa que la institución “no está en términos de emitir juicio alguno sobre el desarrollo de estas reuniones, sino por avanzar hacia el diálogo que permita que las demandas se hagan propias de toda la comunidad, para que impulsemos cambios culturales y modifiquemos los modos de organización, siendo flexibles para modificar lo ya establecido y otorgar legitimidad a las alternativas propuestas”.

El funcionario destaca que la Rectoría reconoce la legitimidad del movimiento y lo considera una oportunidad para fortalecer sus procesos de erradicación de la violencia de género. También subraya el compromiso de que no habrá represalias ni sanciones contra las paristas.

Fragmento del reportaje publicado en la edición 2422 de la revista Proceso, cuya edición digital puede adquirir en este enlace.

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